La inteligencia artificial en salud suele venderse como un asistente que responde preguntas. En LaniakeaCare la IA hace trabajo de verdad, en los tres momentos donde el personal de salud pierde más tiempo: documentar, facturar y atender.
1. Escribe la historia clínica
Durante la consulta, la IA transcribe la conversación y la estructura en una nota clínica completa: motivo, antecedentes, examen, análisis y plan. Sugiere diagnósticos CIE-10 y genera órdenes. El profesional revisa y firma. Resultado: menos teclear, más mirar al paciente.
2. Audita la cuenta antes de radicar
Antes de generar la FEV-RIPS, la IA revisa la cuenta contra las reglas de validación y el contrato: detecta inconsistencias que provocarían glosas o devoluciones. Con la transición de la Resolución 0948 a “rechazo” desde junio de 2026, esto deja de ser un lujo.
3. Atiende por WhatsApp 24/7
El chatbot con IA responde dudas administrativas, agenda y orienta a los pacientes a toda hora, descargando al personal de las llamadas repetitivas. Disponible como opción en los planes con WhatsApp.
IA con criterio humano y datos protegidos
La IA hace lo repetitivo; las decisiones clínicas y de facturación las toma y firma una persona. Todo bajo la Ley 1581 de 2012 (Habeas Data), con controles de acceso, auditoría y aislamiento por entidad. La IA trabaja sobre la información mínima necesaria.
La pregunta ya no es si la IA llega a la salud, sino cuánto tiempo le devuelve cada día a tu equipo.